La difusión del caso de Nata, un adolescente de 14 años cuyo video pidiendo ser adoptado se volvió viral en redes sociales, puso en evidencia una realidad extendida en la provincia de Santa Fe: actualmente más de 130 niños, niñas y adolescentes se encuentran en situación de adoptabilidad y esperan una familia, informó el Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (Ruaga).
Luego de la repercusión del pedido de Nata, el Ruaga recibió más de 500 consultas de personas interesadas en adoptar, de las cuales alrededor de 50 completaron el formulario inicial para iniciar el proceso de evaluación. A partir de ahora, estas postulaciones comienzan a ser examinadas por los equipos interdisciplinarios correspondientes, con el objetivo de avanzar en las vinculaciones familiares.
La directora del Ruaga, Adriana Bonelli, detalló que, aunque la inscripción vinculada al caso de Nata cerró al mediodía del día previsto, continúa abierta la inscripción general para quienes deseen adoptar a alguno de los niños, niñas y adolescentes aún en convocatoria pública en toda la provincia.
Además de Nata, que se destacó por su pedido explícito de tener una familia, el registro provincial señala que actualmente hay 137 chicos, con edades entre 9 y 17 años, que aguardan la conformación de un vínculo adoptivo. Entre ellos se incluyen grupos de hermanos que también buscan ser adoptados de forma conjunta.
Bonelli explicó que, aunque la situación de los adolescentes tiende a ser más compleja en el proceso de adopción, el aumento de consultas y postulaciones impulsado por la visibilización del caso representa un avance positivo hacia la concreción de más familias para quienes buscan un hogar estable.
El organismo recordó que las convocatorias vigentes para adopción están disponibles en su sitio web, donde se detalla la información sobre edades, lugares de residencia y características de cada niño o grupo familiar en búsqueda de vinculación. Este proceso administrativo también contempla etapas judiciales de evaluación y aprobación final por parte de la jueza interviniente, lo que implica tiempos de trámite que, de avanzar favorablemente, podrían permitir concretar vinculaciones a partir de los próximos meses.