A partir del 1º de febrero, el Registro Nacional de las Personas (RENAPER) implementará una actualización obligatoria en el soporte físico del Documento Nacional de Identidad, con el objetivo de fortalecer las medidas de seguridad y prevenir maniobras de falsificación. La medida quedó establecida mediante la Disposición 55/2026 y se aplicará a todos los nuevos DNI que se emitan desde esa fecha.
El cambio se centra en la renovación de las medidas de seguridad denominadas “Nivel 1”, que son aquellas que permiten verificar la autenticidad del documento a simple vista y al tacto, sin necesidad de dispositivos electrónicos. Aunque los detalles técnicos específicos se mantienen bajo reserva por razones de seguridad, la normativa establece modificaciones en el material plástico y en los elementos visibles del documento.
Entre las mejoras incorporadas se encuentran nuevos relieves y texturas, que dificultan la reproducción del DNI, así como tintas y fondos de seguridad con tramas actualizadas y reacciones distintas ante la luz. Además, se reemplaza el anexo técnico vigente desde 2023 por uno nuevo, que incorpora estándares más modernos en el soporte físico del documento.
Desde el organismo aclararon que no se modifican los niveles de seguridad 2 y 3, que corresponden al chip interno y a los datos biométricos, los cuales continúan funcionando de la misma manera. Tampoco cambia el sistema de identificación digital ni la validez legal del documento.
En este sentido, se informó que no es necesario renovar el DNI actual, ya que todos los documentos emitidos con anterioridad seguirán siendo válidos hasta la fecha de vencimiento indicada en el plástico. La actualización se aplicará únicamente a los DNI que se impriman a partir de febrero.
La medida busca poner al DNI argentino a la vanguardia en materia de seguridad documental, reforzando su protección frente a las nuevas tecnologías de falsificación y garantizando mayor confiabilidad en los procesos de identificación tanto dentro del país como en el exterior.