Los gobiernos de las provincias de Santa Fe y Entre Ríos suscribieron por primera vez una normativa conjunta para regular la actividad pesquera en el Río Paraná, con el objetivo de proteger la biodiversidad, ordenar la extracción y asegurar la sustentabilidad del sector.
El acuerdo fija un cupo máximo de captura de 900 toneladas para el trimestre enero–marzo de 2026 —en línea con lo dispuesto por Entre Ríos— y establece una suspensión temporal de la pesca comercial de sábalo entre el 20 de diciembre y el 20 de enero en ambos márgenes del río. Además, se unificaron los días de veda semanal, de modo que sábados, domingos, lunes y feriados queden prohibidos para la pesca comercial en ambas orillas.
La medida responde al preocupante contexto ambiental: tras años de bajante histórica, los niveles del Paraná no se han recuperado, y los estudios técnicos muestran que solo 6 de cada 100 sábalo alcanzan la talla reproductiva —una situación que compromete la renovación de las poblaciones y pone en riesgo la sustentabilidad de la pesca.
Desde los gobiernos provinciales aseguran que la regulación busca “proteger sin imponer”. La pesca para consumo local, así como la comercialización de peces provenientes de criaderos, seguirá habilitada.
Al mismo tiempo, se convocó a una audiencia pública para el 16 de diciembre de 2025, donde pescadores, cooperativas, frigoríficos y técnicos podrán participar en la definición del cupo definitivo para el resto del año.