El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, hizo hoy un llamado urgente ante la escalada de violencia narco que afecta a la ciudad de Río de Janeiro y otros sectores del país. “No podemos aceptar que el crimen organizado siga destruyendo familias, oprimiendo a los residentes y esparciendo drogas y violencia por las ciudades”, declaró.
El mandatario convocó a una reunión extraordinaria con su gabinete luego de que la operación conocida como Operación Contención dejara aproximadamente 120 muertos en enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y organizaciones criminales.
Lula señaló que es necesario “un trabajo coordinado que llegue a la columna vertebral del narcotráfico” sin poner en riesgo a policías, niños y familias inocentes.
Además, el presidente informó que pidió al ministro de Justicia y al director general de la Policía Federal que se trasladen de inmediato a Río de Janeiro para coordinar con el gobernador local y reforzar la acción del Estado frente al desafío del crimen organizado.
En paralelo, la propuesta de reforma constitucional de seguridad que envió el Gobierno al Congreso busca habilitar una mayor cooperación entre las distintas fuerzas policiales federales y estatales para enfrentar a las facciones que controlan territorio en las favelas.
La situación ha generado además un fuerte temor entre la población de Río: según reportes, más de 2.500 agentes ingresaron a comunidades vulnerables, lo que provocó interrupciones del tránsito y cierre temprano de comercios. Las autoridades argentinas informaron que no se registraron ciudadanos argentinos afectados, aunque se recomendó mantenerse informados sobre la evolución del operativo.
En definitiva, el llamado de Lula marca un punto de inflexión en la política de seguridad brasileña: ante el control territorial creciente de los grupos narco en zonas urbanas, el Gobierno se propone recuperar el monopolio del uso de la fuerza estatal y restablecer la protección de las familias que viven bajo amenaza.