En un hecho considerado histórico para la agroindustria argentina, el Grupo Grassi habría conseguido las adhesiones necesarias para quedarse con la administración de Vicentin S.A.I.C., imponiéndose así sobre la propuesta presentada por el tándem Molinos Agro – Louis Dreyfus Company (LDC) en la instancia final del cramdown o proceso de salvataje.
Según trascendidos, la oferta de Grassi logró superar los límites exigidos por la Ley de Concursos y Quiebras, obteniendo más del 51% del capital y los dos tercios del pasivo total, requisitos indispensables para ser homologada por la Justicia.
Por su parte, la alianza Molinos Agro–Dreyfus habría alcanzado la mayoría en cantidad de acreedores, pero Grassi fue el primero en presentar las conformidades válidas ante el Juzgado Civil y Comercial de Reconquista, a cargo del juez Fabián Lorenzini, lo que le otorga ventaja en el proceso. El plazo para la entrega de adhesiones vencía este sábado a las 0 horas.
Ahora, la Sindicatura deberá verificar la documentación y, posteriormente, el juez Lorenzini dictará la resolución de homologación de la propuesta, paso que abrirá el camino para el traspaso formal de la compañía —actualmente bajo administración judicial— y el inicio del plan de pagos a los acreedores.
Como parte de su plan de reactivación, el Grupo Grassi anunció acuerdos estratégicos con Bunge y Cargill, que participarán en la operación de las plantas, los puertos y el comercio exterior. Además, selló una alianza con Porta Hnos., referente cordobés en la producción de etanol, para gestionar la planta industrial de Vicentin en Avellaneda.
Con esta definición, Vicentin encara la etapa final de un extenso proceso judicial que comenzó tras el default declarado en diciembre de 2019, marcando un nuevo capítulo en la historia de una de las agroexportadoras más emblemáticas del país.