La ola de calor y las altas temperaturas propias del verano aceleran la pérdida de hidratación en la piel, advirtieron distintos especialistas. Esto se debe a que el calor extremo, la radiación solar y el contacto frecuente con el agua (como la salada o la clorada de playas y piletas) debilitan la barrera cutánea y reducen su capacidad para retener humedad.
Más allá de ingerir líquidos, mantener la piel saludable en verano requiere hábitos integrales que actúen tanto desde el interior del organismo como con cuidados externos diarios.
Según los especialistas, una piel deshidratada suele presentar señales como aspecto opaco, sensación de tirantez, pérdida de elasticidad y mayor visibilidad de líneas de expresión, síntomas que se intensifican con la exposición prolongada al sol.
Para ayudar a potenciar la hidratación cutánea durante los días de mucho calor, los expertos recomiendan incorporar cinco hábitos clave:
- Tomar suficiente agua a lo largo del día para reponer los líquidos perdidos.
- Suplementar con colágeno y vitamina C, que favorecen la elasticidad y firmeza de la piel.
- Incluir grasas saludables en la dieta, como palta, aceite de oliva y frutos secos, que refuerzan la barrera cutánea.
- Dormir bien, ya que el descanso nocturno estimula la regeneración celular.
- Mantenerse físicamente activo, lo que mejora la circulación y oxigena la piel.
Además de estos hábitos internos, se recomienda una rutina diaria de cuidado externo, que incluya limpieza suave, productos con ácido hialurónico o glicerina, antioxidantes y, fundamentalmente, protector solar todos los días, incluso si está nublado.
Con estos cuidados, es posible proteger la piel y mantener su hidratación natural, incluso en los días más intensos de la ola de calor.
Fuente: airedesantafe