La Justicia de Reconquista abrió el proceso de salvataje, conocido como “cramdown”, para Algodonera Avellaneda, luego de que la empresa no lograra reunir las mayorías necesarias para aprobar su acuerdo preventivo con los acreedores.
La decisión fue tomada este lunes 14 de septiembre por el juez de Primera Instancia Civil y Comercial de Segunda Nominación de Reconquista, Fabián Lorenzini. El magistrado también rechazó el pedido de la empresa para excluir al Banco Nación del cálculo de las mayorías.
El Banco Nación concentra más del 80% del pasivo quirografario computable de la compañía, con un crédito verificado de más de 1.585 millones de pesos y 260 millones de dólares. La empresa había planteado que la postura del banco constituía una conducta abusiva, pero el juez rechazó ese argumento.
Ahora se abre una instancia en la que podrán presentarse acreedores, terceros interesados y cooperativas de trabajadores para realizar ofertas por las cuotas de capital de Algodonera Avellaneda e intentar alcanzar un acuerdo que permita la continuidad de la empresa.
El registro para los interesados comenzará el martes 29 de septiembre a las 7:30 y finalizará el lunes 5 de octubre a las 12:30, sin posibilidad de prórroga.
Entre los requisitos que deberán acreditar los posibles interesados se encuentran experiencia en el sector textil, canales de comercialización activos y una conducta tributaria adecuada durante los últimos cinco años.
La situación de la empresa es crítica. El expediente señala un pasivo posconcursal de más de $6.818 millones, patrimonio neto negativo y dificultades operativas. La planta de Reconquista continúa funcionando, aunque por debajo de su capacidad.
El proceso tiene además un fuerte impacto para el norte santafesino: la empresa mantiene cientos de puestos de trabajo, con alrededor de 322 trabajadores en Reconquista y otros empleados vinculados a sus plantas desmotadoras de Chaco y Santiago del Estero.
El “cramdown” representa así una nueva oportunidad para evitar la quiebra, aunque el futuro de Algodonera Avellaneda dependerá de que aparezcan interesados capaces de asumir el proceso de reestructuración y garantizar la continuidad de la actividad.