El consumo de bebidas energizantes entre adolescentes genera preocupación entre especialistas por los efectos que pueden producir durante una etapa clave del desarrollo.
Estos productos contienen cafeína y otras sustancias estimulantes, además de azúcar en muchas de sus presentaciones. Según advierten especialistas en pediatría, su consumo puede provocar alteraciones del sueño, dificultades para la concentración y efectos sobre el sistema cardiovascular, como aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial.
La preocupación también alcanzó a la Legislatura de Santa Fe, donde recientemente obtuvo media sanción un proyecto que busca regular la venta, el expendio y el suministro de bebidas energizantes a menores de edad. La iniciativa contempla restricciones para su comercialización a menores, prohíbe su expendio dentro de establecimientos educativos y establece la colocación de cartelería informativa sobre los riesgos asociados a su consumo.
Desde el ámbito sanitario recuerdan además que los envases de bebidas que contienen cafeína deben llevar una leyenda precautoria que recomienda evitar su consumo en niños y niñas, de acuerdo con la normativa nacional de etiquetado frontal.
La discusión vuelve a poner el foco en un consumo que se ha vuelto habitual entre jóvenes que buscan mantenerse despiertos para estudiar, entrenar o simplemente como parte de sus actividades sociales. Los especialistas recomiendan evitar estas bebidas durante la adolescencia y priorizar una alimentación equilibrada y un descanso adecuado.