En la mañana de este jueves 22 de enero de 2026, mediante un procedimiento abreviado, Miltón David Sotelo, vecino de la ciudad de Avellaneda, fue condenado a 15 años de prisión de cumplimiento efectivo por el delito de abuso sexual gravemente ultrajante, correspondiente a cinco hechos.
El acuerdo fue alcanzado entre la fiscal Georgina Díaz y la defensora pública María Noel Severo, contó con el aval de la jueza penal Norma Senn y con el consentimiento de las madres de las víctimas.
DETALLES DEL CASO
Tras la audiencia, la fiscal Díaz precisó que los cinco hechos de abuso sexual fueron cometidos contra niñas con las que el condenado mantenía distintos vínculos familiares. Tres de las víctimas eran hijas de su concubina, mientras que las otras dos eran sobrinas.
Los abusos ocurrieron en distintos períodos de tiempo y se produjeron en su totalidad en la ciudad de Avellaneda. En tres de los casos, Sotelo se aprovechó de la convivencia preexistente, mientras que en los restantes abusó de la guarda, ya que era el único adulto presente al momento de los hechos.
INVESTIGACIÓN Y CONSENTIMIENTO DE LAS VÍCTIMAS
La fiscal confirmó que el condenado se encuentra privado de su libertad desde el 29 de noviembre de 2024. Durante la investigación se realizaron entrevistas en Cámara Gesell, en las que las niñas relataron los abusos sufridos, constituyendo una prueba central para arribar a una salida anticipada del proceso.
Ante la contundencia de la evidencia reunida, el imputado —con el asesoramiento de su defensa— aceptó el procedimiento abreviado. Díaz remarcó que todas las víctimas fueron debidamente informadas sobre la posibilidad de avanzar hacia un juicio oral y público, pero manifestaron de manera unánime su voluntad de aceptar esta resolución y dar por finalizado el proceso judicial.
En uno de los casos, la madre de la víctima mantiene un vínculo familiar con el condenado y también expresó su conformidad con esta salida alternativa, buscando una respuesta judicial que permita cerrar el conflicto.
Finalmente, la fiscal destacó que la condena representa una respuesta concreta del sistema penal tanto para las víctimas como para el propio imputado.